Fragmento del “Manual de Operación Inédito”

“Operar es un dolor profundo, el nacimiento de un pequeño y eficiente “tirano” ante los ojos del explotado. Un ser injusto ante el “pobre explotado”

El mundo de los “explotadores-explotados”: siempre tiene dos versiones.

Son vértices irreconciliables.

¿En qué pensamos cuándo operamos?

La injusticia existirá, jamás existirá una administración en el sentido cristiano-católico de “justicia”

Aunque Marx ya no me agrada…tiene razón en puntos cruciales, en otros se equivocó igual que dios (que siempre se equivoca)

Trato de descubrir un sistema operativo-filosófico-práctico-funcional-ordenado y efectivo, la primera pregunta:

1) ¿El trabajo… trata de un mundo operativo de trolls, hadas, princesas, reyes, vampiros, hombres lobo, marcianos, duendes…un sistema operativo en el que seres con poderes imaginarios pueden o quieren ser diosestodopoderosos?

¿Es el trabajo duro… (que se asume por convicción más allá de la necesidad) un mundo en el que el lava loza, la cocinera, el parrillero, la cajera, el papero, el mensajero, la administradora, el contador, el gerente, la vida, la muerte y el valet parking le gritan a los socios mayoritarios?

La primera respuesta:

No.

Ese mundo de roles mal direccionados: jamás funcionará, ni Marx, ni menos.

Empleados siberianos que asumen, sin llorar, el ideal de todo empleador.

Empleados que trabajan sin lloriquear: la ruina de los tiranos inexpertos.

Empleados que conocen el trabajo duro: buenos cimientos, edificios anti-temblores, anti-bombas, anti-todo.

Susana Iglesias