Monthly Archives: febrero 2014

La librería es, de hecho, el modelo del supermercado

In the history of shop design, it is bookstores, strangely enough, that were the precursors of supermarkets. They, alone of all types of shop, made use of shelves that were not behind counters, with the goods arranged for casual browsing, and for what was not yet called self-service. Also, when brand name goods and their accompanying packages were non-existent or rare in the sale of food, books had covers that were designed at once to protect the contents and to entice the purchaser; they were proprietary products with identifiable authors and new titles.

– Rachel Bowlby via Ted Striphas en The Late Age of Print (2009), via Richard Nash en What Is the Business of Literature?

Espacios libres para hacer cosas (antes Tienda de Comercios)

Tienda de Comercios (ahora Espacios libres para hacer cosas) inició hace 2 años con el COMEDOR CAFÉ INTERNET CAFÉ ZENA en la colonia San Miguel Chapultepec. A partir de ese momento hemos continuado nuestra reflexión a través de los diferentes proyectos que hemos hecho sobre los espacios comerciales y su relación con la ciudad. Pensamos que los espacios comerciales deberían de funcionar como espacios públicos. Es por eso que los proyectos que hemos hecho están pensados para que funcionen como infraestructura: están equipados con contactos eléctricos, bocinas, proyectores, repisas, parrillas, barras, luces, mesas, estufas, hornos, baños, etc., para que cualquier persona que esté interesada en hacer algo en alguno de ellos lo pueda hacer de la manera más fácil y al menor costo posible. Promovemos que el contenido esté cambiando constantemente, que sea libre y que nosotros únicamente nos enfoquemos en resolver la operación y la administración para permitir que lo que sea pueda suceder. Nos interesa continuar haciendo más espacios libres para hacer cosas en y fuera de México.

Actualmente se han hecho 5 espacios, todos en la Ciudad de México, en los cuales más de 90 inversionistas han depositado su confianza en nosotros, por lo cuál estamos muy agradecidos y continuaremos invirtiendo todos nuestros esfuerzos en este proyecto a largo plazo. Nuestra intención sigue siendo unir a personas interesadas en invertir y dirigir los esfuerzos hacia soluciones que beneficien los intereses públicos y por consiguiente los privados, no viceversa.

El COMEDOR CAFÉ INTERNET CAFÉ ZENA ya cuenta con un programa de residencias anuales para chefs (a partir del primero de julio tendremos un estudio y una terraza ubicados en el segundo nivel de la propiedad con el objetivo de hospedar al chef residente, expandir la capacidad en la terraza (30%) y habilitar otra área con diferentes condiciones a las existentes para eventos), se generan dos menús distintos cada día de la semana, todos los domingos el espacio se activa con un proyecto independiente, es sede de un ciclo de cine todos los martes a las 8 PM, hay Noches Mágicas todos los viernes y un bazar de zines un sábado de cada mes durante todo el 2014. Han pasado 3 chefs, 2 proyectos independientes, más de 40 músicos, más de 50 ilustradores del menú de comida-corrida, 5 presentaciones de libros y más de 20 eventos privados.

A partir del lanzamiento de la plataforma TU PRODUCTO EN CBR hace 3 meses, hemos recibido más de 50 productos que han reemplazado el inventario inicial de CBR para que estos espacios funcionen como infraestructura para presentar productos de consumo rápido (presentaciones individuales) y así promover que los productos estén cambiando constantemente. A través de ésta plataforma, CBR se ha convertido en uno de los principales puntos en la ciudad para conseguir publicaciones mexicanas independientes. CBR es el único proyecto, de los que hemos hecho, que está pensado para replicarse; planeamos abrir más este año.

Y ahora, a través de MUEBLES SULLIVAN, buscamos ofrecer un espacio más con diferentes características al COMEDOR CAFÉ INTERNET CAFÉ ZENA que funcione para recibir otro tipo de eventos y proyectos; el tamaño facilita la activación; caben aproximadamente veinte personas adentro y como treinta afuera, tiene una relación muy directa con la calle y se puede usar la banqueta. Los muebles que se venden se derivan de una investigación activa en APRDELESP (un despacho de arquitectos) sobre los procesos de apropiación de los espacios (desde septiembre 2012) y Muebles para uso público. También estamos colaborando con Central de Maquetas para que los muebles estén disponibles a escala y se pueda trabajar con ellos en maquetas durante el proceso de trabajo para hacer proyectos arquitectónicos.

El objetivo principal de este mensaje es compartirles nuestro nuevo nombre y la nueva página de internet en la que hemos trabajado durante todo este tiempo y a través de la cuál buscamos agilizar los procesos para continuar promoviendo nuevas inversiones, mejorar la comunicación y la vinculación, hacer más accesible la rendición de cuentas y la obtención de recursos humanos para mejorar y actualizar constantemente nuestros procesos administrativos. También, dar a conocer el programa de estudios (piloto) que estaremos promoviendo y el cuál sucederá en estos espacios.

Espacios libres para hacer cosas (antes Tienda de Comercios) – elhc.info

Programa de estudios (piloto): Información del programa de estudios piloto que estamos promoviendo.

Actividades: Calendario del programa de estudios piloto de ELHC y de las actividades públicas que suceden en cada uno de los espacios.

Invierte: Para financiar los proyectos se requiere la participación de capital ajeno a la sociedad. Las ganancias se reparten entre los inversionistas mensualmente. Para cada proyecto se constituye una nueva sociedad, de manera que si en un proyecto surgen problemas de cualquier tipo, otros proyectos y sus respectivos inversionistas no se vean afectados. Tenemos el interés de lograr que las inversiones en los proyectos sean lo más públicas posible, los inversionistas pueden vender su participación a un tercero sin previa autorización de ELHC.

Tablero: Revisa toda la información relacionada a tus inversiones: objetivos, resultados, acciones y reportes mensuales.

Infraestructura: Todos los espacios están pensados para que funcionen como infraestructura. Aquí encontrarán una lista con algunas sugerencias de lo que se puede hacer en cada proyecto.

Bolsa de trabajo: Siempre estamos buscando personas con quién colaborar para que los espacios funcionen muy bien como infraestructura. Aquí encontrarán una lista con todos los puestos disponibles y la información de cada uno, así como la posibilidad de llenar la aplicación en línea.

Proveedores: Catálogo de proveedores.

Blog: Información complementaria.

Fragmentos del libro La ciudad de Massimo Cacciari


La ciudad esta sometida a preguntas contradictorias. Querer superar tales contradicciones es una mala utopía. Al contrario, se requiere darle forma. La ciudad en su historia es el experimento perenne para dar forma a la contradicción, al conflicto.

Es así como nace el `centro histórico´: mientras la ciudad se articula ya en base a la presencia dominante y central de los elementos de producción e intercambio, la memoria se convierte en museo, dejando así de ser memoria, porque ésta tiene sentido cuando es imaginativa, recreativa, de lo contrario se convierte en una clínica donde llevamos nuestros recuerdos. Hemos `hospitalizado´ nuestra memoria, así como nuestras ciudades históricas, haciendo de ellas museos.

Sólo una ciudad puede ser habitada, pero no es posible habitar la ciudad si ésta no se dispone para el habitar; es decir, si no `proporciona´ lugares. El lugar es allí donde nos paramos: es pausa; es algo análogo al silencio.

La presencia de estos espacios cerrados, la resistencia que estos `cuerpos´ ejercen contra el despliegue de la vida posmetropolitana resulta cada vez más claramente intolerable. Naturalmente, el espacio cerrado no es sólo el edificio definido en base a una función, a una única `propiedad´; es también el simple barrio `residencial´, los espacios cerrados que constituyen los parques de atracciones, donde la propia diversión se `cronifica´, como la enfermedad en los hospitales, la enseñanza en las escuelas y en los campus, y la cultura en los museos y en los teatros.

¿Cómo hacemos para hablar de la ciudad intentando otorgar una valencia comunitaria a este término, si la ciudad está regulada por formas de derecho privado? Si es así, entonces se trata solamente de un conjunto de personas que entrelazan relaciones sobre la base del interés recíproco, como empresas que se relacionan mediante contratos comerciales. Que la teoría del derecho público se vaya reduciendo a una forma contractual es ya un proceso inevitable. Sin embargo, se trata de un problema grave porque entonces nuestra ciudad no es una polis ni una civitas, sino, como decía Platón, una sinoiquia, una cohabitación. Somos personas indiferentes las unas respecto a las otras, pero personas que cohabitan; regulamos nuestras relaciones en base al derecho privado. Pero, si es así, nos `movemos´ en algo que nos obstinamos en llamar ciudad, pero nos `paramos´, vivimos en un condominio.
¿Nos encontramos en este punto? Hay quien dice que la indiferencia del condominio constituye un mal menor, pues allí donde existen vínculos fuertes y simbólicos, acabamos siempre en guerra, mientras que en el condominio como mucho se producen peleas. En la raíz del condominio sólo existe la pluralidad, mientras que en la de la ciudad probablemente también haya polemos, la guerra. En definitiva, las guerras civiles son más frecuentes en las ciudades que en los condominios, y esto también nos podría hacer conservar cierta esperanza.

El territorio indefinido

`¿Qué habitamos hoy?´, se preguntan los teóricos más perspicaces. ¿Habitamos ciudades? No, habitamos territorios. ¿Dónde acaba una ciudad y comienza la otra? Los límites son puramente administrativos y artificiales y no tienen ningún sentido geográfico, simbólico o político. Habitamos territorios indefinidos, las funciones se distribuyen en el interior, independientes de toda lógica programática, de todo urbanismo; se ubican según intereses especulativos y presiones sociales, pero no según un proyecto urbanístico que, también en el caso de los grandes maestros urbanistas, derivaba precisamente del hecho de que se podía razonar en base a aquellas funciones fundamentales.

Vivimos obsesionados por imágenes y mitos de velocidad y ubicuidad mientras que los espacios que construimos insisten pertinazmente en definir, delimitar y confinar.
Necesitamos lugares donde habitar, pero éstos no pueden ser espacios cerrados que contradigan el tiempo en el territorio donde, nos guste o no, vivimos. ¡Qué enredo de dificultades y problemas!
Por utilizar una metáfora procedente de la física contemporánea, el espacio metropolitano todavía era un espacio de `relatividad limitada´; el del territorio posmetropolitano deberá ser un espacio de `relatividad general´. Aquí no sólo cualquier edificio debe poder servir como cuerpo de referencia, sino que los cuerpos deben poderse `de-formar´ o transformar durante su movimiento. De este modo, la distribución de la materia en este espacio mutará constante e imprevisiblemente. El espacio global resultará de la interacción de sus diversos cuerpos: elásticos, `deformables´, capaces de `acogerse´ entre sí, de penetrar unos dentro de los otros, como esponjas y moluscos. Cada uno será polivalente, no sólo en cuanto que engloba diversas funciones en sí mismo, probablemente `confinándolas´ de nuevo a su interior, apresándolas en sí mismo, sino en cuanto que está en relación íntima con lo diferente a sí mismo en tanto que es capaz de reflejarlo. En un espacio tal, cada parte es como una mónada que acoge en sí misma el todo, que lleva en sí misma la lógica del todo: una individualidad universal. En absoluto trata de una operación completamente ideológica de supresión del límite: cualquier cuerpo presenta límites, so pena de anularse. Tampoco se trata de confundir `anárquicamente´ las relaciones entre los diversos tiempos de los diversos lugares, sino que se trata más bien de acordar sin confundir, haciendo que viva el todo, la forma del todo en la cualidad de cada parte.
Nunca podemos sentirnos habitantes de lugares segregados del conjunto del territorio; acabaremos sintiéndonos todavía más alienados en lugares `protegidos´ que en un vagón del metro. Para sentirnos en casa no buscamos lugares separados, cerrados ni protegidos, como tampoco podremos habitar un tren, un automóvil, una estación, un aeropuerto… Quizá podremos habitar allí donde la perfección formal del lugar concuerde con la universalidad de las informaciones que recibimos, allí donde lo individual nos comunica lo universal. ¿Es posible imaginarlo? Debemos proyectar nuestros edificios como asentamientos en el antiespacio de la red informática, como nodos de la red, polivalentes e intercambiables. Debemos construirlos como sensores, casi interfaces de ordenador. Cuanto más rica y compleja sea la información que recibamos, más móvil será en el tiempo, menos `arraigada´ estará en propiedades rígidas, más problemas nos suscitará su presencia, más responderán estos problemas a la irrefrenable exigencia del habitar.
Pero nuestro habitar es este tiempo -el tiempo del General Intellect y de la Movilización Universal- no es, y nunca llegará a ser, la utopía del desarraigo total del tiempo de toda métrica espacial y de la desencarnación de nuestra alma. Éstos son malos gnosticismos, hijos de una fe ingenua o, mejor aún, de una creencia supersticiosa en el `progreso tecnológico´. Para el territorio posmetropolitano necesitamos esa architecturae scientia de la que ya hablaban los antiguos: capacidad de construir lugares adecuados al uso, lugares que correspondan a las exigencias y a los problemas de nuestro tiempo.
Entonces los políticos y los arquitectos deberían intentar superar la monofuncionalidad, pensar en edificios realmente polivalentes. Sin embargo, todavía existen el hospital, la escuela, la universidad, el museo, el teatro y las oficinas del ayuntamiento: se continúa proyectando e interviniendo arquitectónica, política y urbanísticamente por separación, creando cuerpos rígidos. Sólo el hecho de decir que el edificio debe ser plurifuncional, que debe servir a más usos, que debe ser utilizado por diferentes personas (jóvenes, ancianos, gentes con diversos oficios) y para varias funciones, haría que ese lugar fuera más coherente con la forma de vida actual.
Por otra parte, ya en su momento, en Florencia o en Venecia la residencia no fue nunca sólo tal, sino que también era almacén, tienda y taller. La maravillosa plurifuncionalidad del monasterio estaba mucho más adelantada que las cosas que hacemos ahora: era hospital, hotel, lugar de culto, estación, oficina de correos, mercado, escuela, universidad, todo ello junto. Como ya se ha observado, nosotros, en cambio, hacemos de todo una clínica: la clínica para las obras de arte, para los estudiantes, otra para los enfermos, para los apasionados de la ópera que van al teatro. Todo es rígido en un territorio donde ya no hay ningún lugar. Por parte del público se necesitaría dotar a la ciudad de valencias simbólicas; el político administrador responde con teatros, universidades, hospitales, etc., y `sufrimos´ lo ya construido, la ciudad existente, que ocupa espacio para sus calles, sus aparcamientos y sus nuevos `contenedores´, tras los cuales ya no se encuentra la persona ni la comunidad entre las personas, y a lo sumo existirán `comités´ en defensa de intereses absolutamente privados. Un lugar asume valor simbólico, por el contrario, cuando entre las personas existe un ethos común, si no una verdadera religio civilis. De otro modo es imposible construir ayuntamientos, juzgados, teatros, ni iglesias. En definitiva, es imposible construir unos lugares que tengan valor simbólico en un espacio posmetropolitano. Se necesita quizá comenzar a proyectar en voz baja, modestamente, `yendo de paisano´, renunciar a las grandes pretensiones simbólicas que amenazan a cada instante con caer en el ridículo e intentar combinar más funciones al construir edificios. No sabría decir si esto da satisfacción a nuestra exigencia de lugares. Sé que hoy vivimos en estas contradicciones estridentes, en estas disociaciones.

Magic Media

“It is thus a leap between objective and rational methods, from the statistics of algorithmic procedures, and subjective, speculative interpretation that makes visible. If this leap is successful, it is like magic.”

Note taken from the book “HOW ARCHITECTURE LEARNED TO SPECULATE”

Muebles para uso público

La primera condición para que un ciudadano del Distrito Federal pueda poner muebles en la banqueta frente a su propiedad es que se trate de un comercio en planta baja que venda comida preparada y bebidas (restaurantes, bares, cafeterías…). Si ese es el caso, se puede tramitar un permiso para la colocación de enseres en la vía pública, siempre y cuando no sean fijos. El gobierno de la ciudad cobra una renta anual por el área que ocupan los muebles, y el costo por metro cuadrado –que es casi tan alto como el precio de renta de un local comercial– depende del valor catastral de la zona donde está ubicado.

Al pagar por el permiso, los comercios efectivamente adquieren derechos sobre el espacio público. El resultado de esto es que el dueño busca maximizar el área productiva de su negocio para recuperar su inversión, y un espacio privado en el que uno sólo puede estar si consume se extiende hasta la banqueta. Algo que parecería beneficiar a la ciudad, que podría usar el dinero que los comercios pagan para mejorar las calles, resulta más bien en la privatización de las banquetas, seguramente con un impacto negativo mayor a lo que puede hacer la ciudad con los ingresos de este tipo de permisos.

¿Qué pasaría si en vez que los comercios pagaran renta y se apropiaran de la banqueta, cualquier persona pudiera donar muebles para uso público en un esquema de coinversión con el gobierno de la ciudad?

Muebles para uso público es un proyecto para repensar el uso de las banquetas de la Ciudad de México a través de un programa público-privado donde cada quien puede adquirir y ubicar plantas y muebles de concreto gris en sus banquetas. El objetivo es contribuir activamente en el uso del espacio público a una escala local.

Actualmente el proyecto está en etapa piloto en la Ciudad de México, donde buscamos una alianza entre el Gobierno del Distrito Federal, Muebles para uso público y los ciudadanos para que cualquier persona pueda convertir su banqueta en un espacio de calidad e intercambio social. El uso de los muebles demuestra el potencial que tiene la banqueta como punto de reunión público-privado para descansar, trabajar, comer y participar más activamente en la ciudad.

El primer prototipo está sobre la banqueta frente a Sullivan 55, colonia San Rafael, delegación Cuauhtémoc, código postal 06470, Ciudad de México, Distrito Federal, México.

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El segundo prototipo está ubicado temporalmente (diciembre 2013 – marzo 2014) sobre la banqueta frente a la Border Warehouse de la Bienal de Urbanismo y Arquitectura de Shenzhen 2013.

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Muebles para uso público